RECUPERACIÓN FISICA: 37 DÍAS, RECUPERACIÓN MENTAL: 82 DÍAS
6 de noviembre de 2020, un viernes de mucho viento sur, día libre en el trabajo y como muchos otros días en los que no llueve decido salir con la bicicleta. Desde siempre me ha apasionado la bici, pocos o ninguno eran los malos recuerdos que tenía encima de ella, hasta aquel día a las 10:50 de la mañana que todo cambió.
En un camino que conocía a la perfección, empecé a bajar insegura, ERROR, agarrando el manillar por abajo, en una curva decido cambiar para coger desde arriba y ganar seguridad. Primero la mano izquierda cometiendo el ERROR de frenar con el freno delantero. "Me la pego, me la pego" y el conseguir sacar el pie del pedal. No recuerdo más. Mi siguiente recuerdo viene de la voz de un chico "¡eh tu! que te acabas de pegar la ostia!" , entonces despierto tirada en un ladera con múltiples heridas. El parte de lesiones físicas quedó en nada para lo que pudo haber sido, 4 puntos en la espinilla, abrasiones, conmoción cerebral, golpes, y contractura en el diafragma. Gracias al casco hoy puedo escribir esto. Esta recuperación fue bien, dentro de los plazos establecidos. En mi espinilla siempre me quedará una cicatriz con forma de cima, pero hubo algo peor que todo el daño físico que tuve, que fue mucho, la recuperación mental.
Los días posteriores no quería saber nada de la bicicleta, no quería ver bicis por ningún sitio. Aquello que tanto amaba lo empezaba a odiar. Poco a poco conseguí volver a ver las bicis con normalidad. Necesitaba quitar el miedo y 37 días después volví a salir a la carretera ERROR. El miedo me podía y encima subí un puerto, había que vencer aquello si o si, con todo lo que había superado en 2020, ¿Cómo no iba a ser capaz de volver a la bicicleta con normalidad?. Estaba en un punto donde me obligaba a salir para superar el miedo. Hice otras dos salidas mas, la noche anterior apenas dormía y en la tercera me tuve que bajar porque hacía viento y me dio un ataque de pánico. Recuerdo como lloraba en la cuneta de impotencia y de rabia. Quería disfrutar, quería volver a sentirme libre, que el aire en la cara fuese placentero. Hacía todo lo posible por superar aquel miedo, pero era imposible. Salía a la carretera y visualizaba una y otra vez los pocos recuerdos que tenía de aquel 6 de noviembre. Entonces decidí hacer un parón, dije "no voy a coger la bici en una temporada". Necesitaba asimilar todo, dejar de mirar los quitamiedos como precipicios que te llevasen a la muerte, y cuestas y curvas cual enemigo. Era diciembre y ya tendría tiempo de volver a disfrutar de mi pasión cuando las condiciones meteorológicas y psicológicas me lo permitiesen.
Psicológicamente fueron meses muy duros, amaba la bicicleta y el ciclismo pero el miedo estaba por encima de todo aquello. Me aterraba pensar el no volver a disfrutar de aquello que tanto me gustaba. Preguntaba a mucha gente, ¿Cómo supero el miedo? , me intentaba convencer que lo ocurrido en aquella curva eran demasiadas casualidades, mucho viento, sitio sombrío (humedad), alguna hoja por el viento, frenar como no debía... Muchas veces nos dicen que los miedos se superan enfrentándote a ellos, sí y no. El cerebro necesita, procesar y asentar las cosas, es un órgano mas y necesita su tiempo de recuperación. Decidí pensar que al igual que había tenido moratones en las piernas, y que las cicatrices de las abrasiones todavía seguían picando en el cerebro tenía un moratón que necesitaba curarse y para ello necesitaba su tiempo.
Pasados unos días cada vez tenía mas ganas de salir a la carretera, veía que aquello se iba curando, el momento de volver a salir a la carretera cada día estaba mas cerca. El 27 de febrero 2 meses y 21 días después, por fin volví a disfrutar de aquello que tanto me gustaba. Las dos primeras salidas fueron en compañía (gracias amiga por ayudarme a poner punto y final), luego me dio igual y he vuelto a salir sola, he disfrutado y aunque las cuestas con curva no sean lo mismo ahora disfruto.
Buenos días, me ha gustado leer tus reflexiones. Yo me caí hace 3 años, caída tonta y rotura de fémur en una glorieta, si no llega a ser por una chica que paró su coche detrás de mi, dos simpáticos conductores me atropellan después de verme en el suelo sin poder moverme.
ResponderEliminarHice una buena rehabilitación, tan bien que en 10 meses por una serie de circunstancias, hice mi primera quebrantahuesos, me lo pasé en grande con mi hermano, nada de tiempos ni tonterías solo disfrutar del paisaje, de la gente, del viaje, etc.
Pero a pesar de todo, desde entonces cada vez que salgo en bici de carretera (con la de montaña no me pasa), duermo mal, no descanso tranquilo, no lo puedo evitar, aunque una vez que salgo, disfruto tanto, que se me quita en seguida. Cada uno necesita su tiempo, hiciste muy bien en dejar la bici una temporada, yo no monto desde hace mucho, solo 7 años, llegué al ciclismo de rebote, pero la bici me salvó de una situación complicada y es un deporte tan bonito que si no lo disfrutas, es mejor aparcarla un tiempo porque las ganas de salir te van a volver a venir y cuando lleguen, podrás disfrutar como antes, aunque bajes con mas precaución o tomes muy despacio las glorietas. ;-). mucho ánimo